jueves, junio 12, 2008

Videojuegos y filosofía

¿Existe una filosofía en los videojuegos? ¿Existe una filosofía DE los videojuegos? Los que hemos jugado más videojuegos que libros hemos leído sabemos que si, pero “el gran público”, esa bestia lela, incansable e insaciable reaccionaría rasgándose las vestiduras ante tal afirmación. Pero empecemos por el principio. Veamos como, desde el primer videojuego hasta los más modernos y sofisticados, plantean y son en sí mismo pura filosofía.



Parece aceptado por todos, por mucho que la película “juegos de guerra” quisiera convencernos de lo contrario, que PONG fue el primer videojuego tal y como los conocemos hoy. Saltó de los laboratorios, los osciloscopios y las exposiciones científico-empresariales, directamente a las pantallas de los salones recreativos y de nuestros hogares. En el plano puramente rumorológico se comenta que Pong (e incluso el famoso tres en raya, rival por el trono a primer videojuego de la historia) era un juego para dos jugadores puesto que jugar contra la máquina era poco menos que frustrante por que, a igualdad de condiciones (esto es, estando la máquina abastecida de energía indefinidamente y el humano abastecido igualmente en sus necesidades), la máquina era infalible ya que se limitaba a seguir la trayectoria en horizontal y vertical de la pelota allá donde fuera y a u misma velocidad. Algo similar pasaba en la película antes mencionada con “tres en raya”. Enfrentarse a la máquina era poco menos que desmoralizante para el ser humano. Humillante. He aquí la primera cuestión filosófica. ¿Había inventado el hombre una inteligencia artificial eficiente? ¿Sirve de algo enfrentarnos a las máquinas, amigos de las Revoluciones Industriales y del movimiento obrero? ¿Es el hombre inferior a la máquina? Hechas todas las salvedades posibles en éste párrafo y aceptando también las licencias románticas-erróneas del postulado, pasemos al siguiente párrafo y veamos.



Los aficionados al ajedrez recordarán el vapuleo que sufrieron diversos campeones mundiales frente a Deep Blue o como demonios se llamara el programa que los venció. Por mucho que patalearon algunos, pensando que la máquina había recibido ayuda humana, la respuesta a las preguntas anteriormente fundadas seguían en pié decenas de años después y, ahora si, sin licencias, sin incorrecciones ni romanticismos, salvo error u omisión por mi memoria.



Pero todo esto empieza a ser muy aburrido, sobre todo por que aquí no acaban las referencias filosóficas en el mundo de los videojuegos. No sin hablar de Tetris. El juego al que todo el mundo ha jugado y que todo el mundo conoce, el juego que más versiones ha conocido y que más se ha vendido nunca, plantea otras muchas cuestiones filosóficas. Cuando yo jugaba como un descosido en la pantalla monocroma de mi Game Boy, había un modo de juego en que las fichas iban bajando sin límite, cada vez a mayor velocidad. No había otra gracia más que ver cuántas piezas eras capaz de hacer desaparecer. He ahí otra cuestión filosófica que va a un terreno mucho más personal y directo: ¿Tiene límites el esfuerzo y la capacidad humana? Pierre de Cubertain y su flamante movimiento olímpico llevaban años preguntándoselo en torno a si los record del mundo en atletismo llegarían a un tope y aún hoy es una pregunta científica y a la vez filosófica o moral que nos estamos haciendo. Quizá llegue el día, por mero aburrimiento, en que recurrir al doping no sea motivo de asco. Pero es más. ¿Es Tetris en su concepto un videojuego infinito? ¿Encierra Tetris en su simplicidad un resumen de toda la filosofía de lo que debe ser un videojuego? Pensémoslo: TODOS los videojuegos van sobre ordenar algo para poder seguir avanzando y poder seguir ordenando algo… Ya no se trata de medirse a una máquina infalible, ni a un ser humano. Ahora eres tu contra ti mismo. El individuo y sus limitaciones como centro de todo. Filosofía en estado puro.



Para divertirnos un poco más y dejando en el tintero muchas otras cuestiones morales, didácticas y filosóficas alrededor de los videojuegos, hagamos una especie de brain-storming, nada serio, relacionando preguntas hipotéticamente filosóficas con respuestas claras (o muy dudosas) y contundentes presentes en el mundo del videojuego:



¿Existe otra vida además de ésta? La respuesta: Second Life.


¿Existen otros mundos además de éste? Another World.


¿Y la reencarnación en un ser fantástico, mitológico o todopoderoso? World of Warcraft, Black And White…


¿Es moral atacar a países vecinos por encima de lo que piensen nuestras cámaras representativas o nuestro pueblo? La respuesta en: Civilization.


¿Se puede cambiar la historia? Otra vez Civilization.


¿Puedo vivir una vida paralela virtualmente con un alter ego semi-libre? The Sims.


Ser Vampiro ¿Es una maldición o una bendición?: Vampire: The Masquerade – Redemption.


¿Puede un fontanero salvar a una princesa? Super Mario, si.


¿Qué valor tiene la vida humana? La respuesta en Carmageddon.


¿Puede alguien sentirse solo entre una multitud? Metal Gear Solid.


¿Censura? Manhunt (vetado en Reino unido) Carmageddon (Alemania y Reino Unido)


¿Deben los menores jugar a videojuegos? Victor de Leon III (LiL Poison) gana 25 dólares por hora dando clases de Halo 2… con sólo 10 años. Ya competía profesionalmente a los 4.


¿Somos seres encaminados irremediablemente a una deriva sin fin o una muerte por caída de altura si algo no lo remedia? Lemmings.


¿Cabe todo el planeta en un videojuego? Google Earth 4.2 contiene un simulador de vuelo oculto con el que podemos recorrer el mundo… (Ctrl + Alt + A)


¿Dios existe? Populous, Black & White, Creatures.


¿Soy yo Dios? Cuando me pasé el Carrier Air Wing entero, con cinco duros. En ese momento, en ese salón recreativo… Fui Dios. Todos me reconocieron. Desde entonces, todo ha ido yendo un poco peor.

Arte urbano en Granada



Fotografías realizadas por FJAngel.

martes, mayo 27, 2008

Fondo a negro

Todo se tranquiliza por momentos, algunos de los que están en el escenario son familias completas, que se abrazan, otros están solos, otros tienen lágrimas en los ojos, otros no. Sólo se oyen sollozos. Entre el resto de personas, algunas ayudan a incorporarse a otras, otras siguen desmayadas, otras simplemente miran al escenario con pena, con horror, con indiferencia.

"En el año 2004 murieron en las carreteras españolas 4.741 personas" con letras amarillas.

En un paisaje semi-desértico, con pequeñas montañas al fondo. Todo muy grisáceo, con nubes oscuras que amenazan lluvia. Vemos en el centro de la imagen lo que parece un Estadio de fútbol enorme, de aspecto ovalado, aún lejos en la imagen, parece rodeado de una multitud. La imagen no tiene una nitidez absoluta, parece como difuminada a propósito.

Efectivamente se trataba de una multitud que se dispone a entrar en el Estadio. Todos están guiados por lo que parecen unos guardias de seguridad, de aspecto militar, vestidos de gris, con cascos con visera, guantes, botas y porras o palos. Entre la multitud hay personas de todo tipo: familias completas con hijos menores, incluso bebes, ancianos, jóvenes, adultos, y parecen de muchas nacionalidades, pero la mayoría de aspecto occidental, muy de aquí. La imagen sigue muy gris, y apenas pueden distinguirse los colores de las ropas. La multitud se mueve nerviosamente hacia dentro, pero algunos quedan fuera, esperando porque los guardias no los dejan entrar y les gritan, y ellos también gritan, todo sin oirte nítidamente. Música de violines de fondo.

Van entrando por la puerta, algunos recelosos, agolpándose, ante la actitud casi violenta de los guardias que los conducen, que tienen prisa.

En cuanto al sonido, se escucha el murmullo de la multitud, y algún grito esporádico a lo lejos, todo muy ruidoso, pero no estridente, y los violines de fondo. Las nubes siguen presagiando tormenta.


Ya dentro, aparece una enorme habitación también gris, casi traslúcida en el techo en forma de cúpula de cristal. La habitación termina de llenarse de personas y los guardias custodian ahora las salidas que parecen como túneles con puertas de metal todavía abiertas. En uno de los lados menores del rectángulo redondeado que es la enorme y austera habitación, puede verse una especie de escenario, bastante grande. Fuera queda todavía mucha gente que no ha entrado, que espera. Comienza a llover sobre ellos, que miran al cielo con resignación. Ya no hay música de violines, desde que las puertas se cerraron.

De uno de los extremos del escenario entra un personaje masculino completamente vestido de negro, con traje. Destaca incluso sobre los uniformes grises de los guardias que lo escoltan. Se hace el silencio y el personaje habla: "Vamos a proceder al sorteo de las víctimas mortales" Se trata de un hombre de edad adulta, casi avanzada, de piel cuarteada y rasgos muy marcados y tenebrosos, cejas abundantes y puntiagudas, adornadas, como los cabellos, con ciertas canas que hacen de su aspecto un personaje tétrico, misterioso y que inspira miedo. De voz grave e imponente. Dicho aquello se apartan unas cortinas al fondo y unos enormes bombos giratorios dejan salir por largos conductos las fatídicas "bolas" de lo que ha anunciado.

La multitud comienza a agitarse y los guardias extreman la vigilancia. El señor de negro comienza a decir números y en la multitud se miran unos a otros, horrorizados mientras comprueban sus números, para ver si coinciden. Poco a poco van subiendo al escenario las personas cuyos números han sido pronunciados. Algunos suben con resignación, otros muy tristes, otros valientes. Se observan escenas muy dramáticas. Observamos como, por ejemplo, los guardias arrebatan a un bebe de los brazos de su madre mientras apalean al padre y al resto de la familia, que intentan evitar que el bebé suba al escenario. Finalmente lo sube un guardia y lo deja en brazos de otro de los elegidos. Se observa como, por ejemplo, un joven agarra del brazo y la mano a su acompañante femenina y le hace señas para indicarle que no mueva un músculo, que posiblemente no se den cuenta, y se observa también, al fondo, a los guardias abriéndose paso entre los demás, a su encuentro. El acompañante besa a la joven y se suelta del brazo y la mano, por su propia voluntad, justo antes de que los guardas lleguen y contemplen en primer plano como no ofrece resistencia alguna aunque ellos si que violentan al joven. Se observa otra escena en la que los guardias tienen que obligar a un anciano a subir al escenario. Escenas todas dramáticas, con gente por el suelo, gente que llora desconsolada, que se aprieta contra si misma, víctimas de ataques de nervios, gritos y más gritos. Golpes, gente que es arrastrada del cabello, gente que se desmaya y gente que simplemente decide no oponer resistencia finalmente y se dirigen al escenario. Una imagen superior nos muestra todo el horror de la escena. Entre plano y plano, el mismo fundido en negro que coíncide con un ensordecimiento o enmudecimiento del cruel sonido, con las mismas letras negras bien repitiendo una y otra vez "En el año 2004 murieron en las carreteras españolas 4.741 personas" o mostrando diversas estadísticas sobre desplazamientos, heridos y muertos en carretera en 2004, o 2005 y años sucesivos.

Cuando en el escenario hay un número de personas que bien podría ser 4.741, acaban de anunciar números. Todo se tranquiliza por momentos, algunos de los que están en el escenario son familias completas, que se abrazan, otros están solos, otros tienen lágrimas en los ojos, otros no. Sólo se oyen sollozos. Entre el resto de personas, algunas ayudan a incorporarse a otras, otras siguen desmayadas, otras simplemente miran al escenario con pena, con horror, con indiferencia. El señor de negro, en el centro del escenario, más adelantado que el resto, se da la vuelta y parece marcharse.

La muchedumbre que queda comienza a mirar a su alrededor y observa como las puertas (que hasta ahora habían pasado desapercibidas) siguen abiertas y la luz de fuera parece entrar por ellas. Comienzan a retirarse, entre despacio y deprisa, como queriendo huir de aquello, ante la atenta mirada de los que han quedado sobre el escenario.

Cuando están apunto de llegar los primeros a las puertas, éstas se cierran violentamente, haciendo gran estruendo, que coincide con uno de los truenos de fuera y los guardas pasan a proteger las salidas, para impedirla. La gente se agolpa y lucha contra los mismos, con poco éxito. No entienden por qué se cierran las puertas. Vuelven los gritos, vuelve el caos.

El señor de negro gira sobre si mismo y anuncia en voz alta pero con calma: "Ahora procederemos al sorteo de los culpables"

Fundido en negro. Letras amarillas. "En muchas ocasiones, la suerte no tiene nada que ver". Negro. Letras amarillas. "Dirección General de Tráfico".

jueves, mayo 15, 2008

La musa triste

Te levantas cada mañana pensando que el día que te espera no puede ser verdad, sino un mal sueño y que el sueño que acabas de abandonar, por malo que parezca, debería ser la realidad.

Por toda vestimenta, llevas siempre la más incómoda, la que menos te apetece, la que adorna más bien tu extraño mundo que a ti mismo, la que nada puede hacer contra cualquier frío, ni contra cualquier calor. Mejor sería ir desnudo, pero no.

Por todo desayuno, un buen puñado de suspiros, con suerte agua caliente y pronto ya un cigarro, o dos. Humo.

Comienzas a odiar a casi todos los que se cruzan en tu mirada. Por arrogantes, por estúpidos, por extraños siempre, por felices, por estúpidos. Por estúpidos.

Llegas a dondequiera que vayas y no te alcanza la voz a decir tu primera mentira, “Buenos días”, sin fuerzas para levantar la vista del suelo que te acompañe.

Intentando solucionar problemas que no te importan, de personas que no conoces y de los cuales hace tiempo que te insensibilizaste, se pasa la mayor parte de tu tiempo. Hora tras hora. Día tras día. Semana tras semana. Mes tras mes. Año tras año. Vida tras vida.

Si tienes suficientes fuerzas e inteligencia, alcanzas a verte desde fuera. Y la piel te la ves como la rama que, de pura sequedad, ha muerto y se quiebra con sólo tocarla. Pareciera que no tuvieras ni una gota de agua, nada limpio. ¿Y para que beber y cuanto?



Alcanzas a verte desde fuera y por todo sabor recuerdas sangre, y las cuentas del mal físico que llevas hace tiempo que fueron perdidas. Y las cuentas del mal espiritual han llegado a cuartearte la comisura de los labios, de los ojos, han llegado a ponerte en carne viva los nudillos. Las manos, para siempre, en los bolsillos.



Encontrándote en lo más profundo recuerdas al crío que una vez fue, que por todo sueño cambiar el mundo podía, que reía y sonreía por y para todos y que a todo lugar llegaba corriendo con el viento. Y lo ves arrinconado al fondo del baúl, abrazado a sus rodillas. De vez en cuando mira hacia la luz y tu no estás.

Y recuerdas como en el mismo baúl están tus mejores deseos, tus mejores momentos, la fuerza del mismo Rey del Universo que un día fue. En el mismo baúl, bajo la losa de siete llaves y otros tantos avernos, está todo lo que siempre quisiste ser. Y que ahí quede, al menos.


Donde quiera que mires ves tus ahogos y tu eterna soledad tan mal acostumbrada, tus nudos en la garganta y que sólo respiras aire caliente. Ves como defraudaste a tus progenitores y a tus amores, ves como nada te importa, amigo, amor de mis amores. Y el lugar donde vives no es para vivir, casi ni para estar, nunca para quedarse. Y siempre, siempre, siempre estás y estarás solo en esa soledad que sabes que sí es para quedarse.

La musa triste, y no hay negro sobre blanco que te sirva para aliviar peso, no hay escritura posible y tu música queda muy, muy lejos. Que ya perdiste el oído de tanto afinar queriendo oír lo que queda de ella en la distancia. Sólo, lejos, sin alas, sin “pies para que os quiero” y con el cobarde deseo de escapar. Siempre escapar.

La musa triste. Sin embargo, algo merece la pena. A veces pasa que, una sola lágrima encierra en sí más belleza y dignidad que todos los océanos de risas y carcajadas.

La musa triste.

viernes, abril 11, 2008

La planta onceava


Mensaje original remitido por un empleado a sus compañeros más
allegados:

"¿Os habeis fijado en un detalle de esta empresa? No hay, en los puestos que llamamos "de andar por casa", ningún compañero que supere los 45 años de edad. En algunos altos cargos si que podemos sospechar que los haya. Fijaos en los directores territoriales y en Gerencia. El resto somos todos relativamente jóvenes. ¿Que pasa cuando llevas 15 años en la empresa?

Y otra cuestión. ¿Por que la gente parece envejecer tán pronto en esta empresa? ¿Veis a mis compañeros más veteranos? No tienen cinco o diez años más que yo y parecen viejos carcamales, demacrados, decoloridos,torpes, ojerosos...

Otras duda me asaltan la conciencia, amigos. ¿Que hay exactamente en la planta onceava? Una simple habitación de congresos, de formación, de reuniones. Nunca se utiliza. Da a un extenso mirador en el que nunca hay nadie. Una planta tán grande, sin utilizar. Es la planta que está aún por encima de la gerencia. Y después la extraña estructura del edificio, con dos cuerpos pequeños de unas cuatro plantas y un edificio central que es una de las torres más altas de la ciudad, con once plantas. En la cuspide, el logotipo de la empresa y todo con un resplandor rojizo ¿A que os recuerda?

¿Quien ese extraño anciano que tenemos en tareas meramente
burocráticas, como remitir los burofax a Correos? ¿Donde se sienta? ¿Por que no está en en el directorio? ¿Por que recorre las plantas como alma en pena? ¿Alguna vez lo habeis oido hablar? Yo creo que hace de enlace. Vigila. Seguid leyendo.

Yo a veces pienso que en esa onceava planta están los sabios
ancianos, con categoría 1-1, los verdaderos cerebros pensantes, todos
vestidos de cómodos trajes blancos de hilo natural, canosos pero
extrañamente rejuvenecidos. Sabios que deciden, Dios sabe qué, destinos...

¿Es ese también nuestro destino, la onceava planta? ¿Nos estan
envejeciendo en tiempo record? ¿Como es el aire que respiramos, que sale de las rejillas de ventilación centralizada? ¿De que está hecho ese papel reciclado que nos remiten y que lleva nuestro "logo"? Yo llevo poco más de un año en el edificio y me encuentro envejecido. Mirad vuestras fotos antes de llegar a La Torre. Espero vuestras reacciones"

Cuentan que al instante inmediatamente después de pulsar el botón
"ENVIAR", las luces de todo el edificio se apagaron, no así los respiraderos que siguieron manando aire. Se encendieron las luces de emergencia, con elmurmullo que suele crear esta situación.

Al poco entraron en las dependencias de los receptores y el emisor
del mensaje unos señores, que llegaron por las puertas de emergencia, esas que NUNCA deben utilizarse, y se colocaron al lado de cada uno de losimplicados en el mensaje diciéndoles con voz grave "Haga el favor de
acompañarme". Dicen que a alguno lo cogieron por el brazo, por debajo de la axila, para denotar la seriedad del momento, ante la estupefacción de suscompañeros.

Cuentan también como después se volvieron a encender las luces y
todo siguió como si nada.

Y te pregunto qué es lo que quieres...



Que entre querer, queriendo, saber o sin saber, todo este sin sabor y este sin querer, se pasa la vida, casi, casi como si se supiera que se quiere algo. Alguien. Alguna vez.

Querer. Lo que es querer, quiere que la quieran. Pero queriendo que la
quieran, quiere querer sin saber que el querer por querer no es querer, ni saber. Quizá quiera saber que la quieren sin saber si quiere o no quiere. Que entre querer, queriendo, saber o sin saber, todo este sin sabor y este sin querer, se pasa la vida, casi, casi como si se supiera que se quiere algo. Alguien. Alguna vez.

El largo camino hacia ti



Tras de sí van dejando rastros de esperanza que merecerían por sí búsquedas eternas. Para encontrarlo, no buscarlo. Para que no te deje, dejarte. Para contarlo, haberlo vivido. Para oírlo, querer. El primer rastro de esperanza: hay muchas vidas, pero uno, uno solo. Un solo amor verdadero

“Hay algunos excepcionales, únicos e irrepetibles. Bellos sobre todas las cosas, puros y limpios. Verdaderos”- Eso dicen los sabios bien curtidos. Y mientras lo dicen, alzan ancianos sus ojos, húmedos, campanilleantes. Saben bien lo que dicen. Unos dicen que lo han oído decir. Que un viento fresco trae sus rumores de vez en cuando, entre nogales, olmos, chopos. Otros dicen haberlo visto con sus propios ojos. Otros, los que menos, aún lo sienten dentro, muy dentro de si mismos.

Caminan sin rubor, mostrándose a quien quiera maravillarse. Caminan sin la altanería del que tiene un lugar adonde ir, un momento en que llegar. No entienden negados, tardanzas, ni olvidos. Nunca han oído un solo adiós pero saben leer los labios. Caminan sin recorrer distancias, ni tiempos. Son eternos, únicos e irrepetibles.

Puedes pasar toda una vida buscando, sin acertar ni siquiera a imaginarlo, engañado. No es cuestión de buscar. Él te encontrará si hay sino para ello. Lo verás pasar, seguro. Notarás sus aromas, sus matices, sus colores, sus mejillas. Pensarás que lo has encontrado y te esforzarás en vano por agarrarlo, mirarlo, aprenderlo y hacerlo tuyo. No podrás. No tienen más dueño que el que ellos conocen. Hacia ello tienden.

Dicen los que lo han conocido, que nunca se marcha. Que es fiel y testarudo, y que siempre anda cerca. Que puede llegar a doler mucho, que puede herir toda una vida, que hace grandes todos los esfuerzos, que una sola victoria será recompensa entonces para siempre. Dicen que no teme a ninguna muerte y que desafía cualquier guadaña con la certeza de que nunca, jamás, podrá herirlo.

Tocados por su mano, los dones materiales se hacen inocuos. Entendimientos robustos se vuelven aguas mansas, en manos infantes, frágiles. La mirada torna entonces comprensiva de todo cuanto ha rodeado alguna vez un signo de vida. Y el alma, engrandecida, siente una libertad que sólo sería posible después de una y mil muertes, de mil y un mundos recorridos.

Tras de sí van dejando rastros de esperanza que merecerían por sí búsquedas eternas. Para encontrarlo, no buscarlo. Para que no te deje, dejarte. Para contarlo, haberlo vivido. Para oírlo, querer. El primer rastro de esperanza: hay muchas vidas, pero uno, uno solo. Un solo amor verdadero. “Un solo amor verdadero, excepcional, único e irrepetible. Bello sobre todas las cosas, puro y limpio”.


  1. Estás sembrado con esto macho. Me encantan esas frases "Para contarlo, haberlo vivido. Para oírlo, querer. El primer rastro de esperanza: hay muchas vidas, pero uno, uno solo.". Sinceramente no sé si creo a pies juntillas esa verdad, pero si quiero que sea una realidad, me gustaría tener fé y mover montañas, y tu escrito lo puede hacer. Saludos mostro.Turkana — FORMATO_FECHA

  2. Yo soy una de las que creen que ese amor existe y que hay que tener el valor de encontrarlo... de hecho ese amor puede que este ahi pero al vida y sus malditos problemas cotidianos pueden hacernos ver las cosas de otra manera...
    Por eso por un momento, parate, mira a esa persona que esta junto a ti, oldidate del resto del mundo por un segundo y mira en tu interior a ver que sientes... os invito a coger un plumero y limpiar todo el polvo que ha ido cayendo sobre esa magia que desprendeis cuando estais con esa persona...
    A veces las cosas salen perfectas y nos preguntamos por que??cosas simples que salen estupendas sin casi planearlo... y es facil, cuando el rey y la reina del universo se unen el mundo discurre tal y como debe...
    En fin tonterias de las mias jajajja
    Patricia — FORMATO_FECHA

  3. Chulisimo el escrito jesule, una forma muy bonita de describir el AMOR y las sensaciones que produce.Preciosas las primeras y últimas frases Para encontrarlo, no buscarlo. Para que no te deje, dejarte. Para contarlo, haberlo vivido. Para oírlo, querer. El primer rastro de esperanza: hay muchas vidas, pero uno, uno solo. Un solo amor verdadero. Me quedo con "No es cuestión de buscar. Él te encontrará si hay sino para ello." y "No tienen más dueño que el que ellos conocen. Hacia ello tienden" . COmo tu dices puede llegar a doler mucho pero merece la pena porqeu su magia, "sus aromas, sus matices, sus colores "...cuando lo encuentras hace que tenga sentido tu vida.
    Saludillos!

  4. tere — FORMATO_FECHA

Viaje de regreso


Un autobús plagado de personas. Más o menos cómodas. Algunos sentados, otros de pié, ojeando la ciudad o algún periódico. Mujeres y hombres mezclados. El autobús se dirige a... ¿Qué importa eso? Algunos hablan. La mayoría calla.

De repente, un hombre. Vestido de negro todo. Comienza a hablar. En voz alta. ¿Qué ocurre?

Al principio nada. Todos siguen a lo suyo. Pero en breves momentos algo cambia. El tono de su voz no denota locura. Muy al contrario tranquilidad. Camina despacio, agitado por los ires y venires del vehículo. Pero seguro. Habla mirando directamente a los ojos de cada uno. Alternando la vista, repartiéndola casi por tiempos iguales. Entonces la gente, gentes impersonales, comienzan a mirar al caballero.

No sólo lo miran. Lo escuchan. Les habla de la vida. De ese autobús y de ese momento único en el que un puñado mira y escucha a uno solo. Sigue avanzando hacia delante, lentamente. Sigue hablando y mirando, y los demás mirando y escuchando.

El tiempo se detiene y nadie sube ni baja del autobús. Los baches han desaparecido. El señor sigue hablando. Cuenta su historia de un modo extraño, particular. Algo místico vive en él, en su forma de contarlo. ¿Qué cuenta? Eso es lo de menos. Simplemente habla y le escuchan atentamente. Observan sus gestos, sus cejas pobladas, sus colores claros pastel, su calidez.

Lentamente llega hasta el final. Es el final del vehículo, el final de sus palabras y el final del trayecto. Todo se detiene en ese momento delante de una joven. El hombre la mira fijamente, más de lo normal. Ella lo ha seguido desde el principio de su discurso. Lo ha entendido.

Ella llora. Se da cuenta. Llora. “Hoy no voy a morir”, piensa. Ha entendido lo que ocurría. Tomó el autobús con la mente puesta en un puente, abandonado, como ella. Abandonado al paso del tiempo. Una idea ya desterrada. “Hoy no voy a morir” El resto del grupo también entiende interiormente que algo ha cambiado. Ven a la chica llorar suavemente. Poco a poco el ruido vuelve a apoderarse del lugar.

El primero en bajarse del autobús es el hablador. Gorra calada, negra también. Antigua. Los demás salen también. Algo ha cambiado, han entendido. Un día más.

La chica sale la última y con las manos en los bolsillos, llega al puente. Elige tirar por él una piedra. Regresa entonces a coger nuevamente el autobús. Otras personas, otros ruidos. Otro camino. En su pensamiento aquel hombre vestido de negro, todo negro.

TENIS SENTIMENTAL



"Será entonces que eres un cobarte" -catapúm- "quizá no merezca la pena" -pop, y devuelve el servicio a duras penas, dejándola bola muerta, a placer, en el centro de la pista- "¡Estúpido¡" -clac, con tanta rabia que casi yerra el golpe- "Mejor me callo" -pop- Y así acaba en un peloteo aburridísimo, cuando parecía que iba a ser un buen punto. Cuándo no, se enzarzan en dar un revés tras otro: "¿Que nombre le ponemos a lo nuestro" -revés- "Amistad, está claro" -revés- "¿Sólo amistad?" -revés- "¿Que quieres entonces? ¿Que nos demos la mano delante de todos?" -y entonces vuela peligrosamente una raqueta- Tie Break. ¿Otro Tie Break? Ya te dije que era un partido estrafalario y absurdo. Pero míralos, allí vienen. ¿Van cogidos de la mano? No. ¿No?
Demonios. ¡Van cogidos de la mano! No se les vé tán batalladores ahora. Han colgado las raquetas. Estos dos me van a volver locos. Pelotas nuevas. No entiendo nada. Disimula, que ya vienen. Juego, set y partido.