domingo, abril 19, 2009
Ha nacido un Ángel
Dedicado a los que acaban de traer al mundo un Ángel en mitad de la primavera.
sábado, marzo 28, 2009
Ajedrez
No había grano suficiente en el reino, y posiblemente en todos los reinos de los alrededores, para satisfacer el premio del anciano…
Hay quien dice que el Ajedrez lo inventaron los Árabes. También hay quien dice que viene del nuevo continente, de civilizaciones lejanas, o de la India. No tienen ni idea.
Los más antiguos y sabios cuentan que había una vez un rey, en un reino lejano, muy al oriente. Este rey era inmensamente rico y su reino abarcaba más allá de las montañas más altas y hasta llegar al mar.
Este rey ya no tenía con quien guerrear, ni preocupación por su descendencia, ni hambre, sed o sueño que saciar. Conocía todos los placeres terrenales, y no pocos divinos. Era, por tanto, un rey feliz… ¿o no? Era más bien, un rey aburrido.
Tal era así, que un día lluvioso y gris, de esos de estar dentro del suntuoso castillo, reunió a todos sus consejeros y les dijo “Soy feliz, y creedme, no es para tanto. Estoy… aburrido. Llevo aburrido tanto tiempo que acabo de caer en la cuenta de que ya no me divierte ni el intentar recordar cuánto tiempo llevo aburrido… Como veis estoy Realmente Aburrido”
Los consejeros, lógicamente temerosos de un rey aburrido, debatieron y después propusieron al rey una solución. Se convocaría en todo el reino a los mejores artistas, inventores y pensadores, a los más afamados cocineros. Cuentacuentos, danzarines y malabaristas, domadores de leones, tragafuegos, bufones, meretrices, trovadores, encantadores de serpientes, jardineros, equilibristas. Bestiarios, magos, brujas, mentalistas, titiriteros, ilusionistas, marionetistas, regurgitadotes de insectos, escribanos, saltimbanquis y arlequines, buscavidas, coristas, aventureros… Al que más divirtiera al rey se le daría una justa recompensa.
Así se hizo y todos en el castillo se pusieron manos a la obra. En pocos días la noticia voló y voló por todo el reino, e incluso más allá.
A las pocas semanas el rey comenzó a recibir las visitas, sentado en su trono, ataviado con las mejores galas. Delante de él desfilaron todos, uno por uno. Increíbles inventos de máquinas voladoras, magos que desaparecían y aparecían en un tonel, bellas doncellas contorsionistas, grandes bufones, contadores de acertijos, animales exóticos, grupos enormes de músicos que tocaban instrumentos nunca antes vistos y emitían música celestial, encantadores de burbujas de jabón, sopladores de nubes, gemelos que imitaban mirarse a un espejo, bailarines de seda, plantas carnívoras, peleas a cuchillo con monos, tañidores de liras… Ninguno lograba divertir al rey. Algunos incluso lo hacían enfadarse tremendamente.
Cuando todos habían mostrado sus artes al rey y las esperanzas estuvieron ya perdidas llegó un anciano, vestido con una especie de túnica y sombrero amplio, todo marrón. Le presentó al rey un juego, un juego aparentemente sencillo en el que un ejército se enfrentaría a otro para intentar matar al rey… “Se llama Ajedrez” dijo el viejo. El rey mostró cierto interés levantando una ceja. Cuando el viejo y el rey jugaron y éste último fue derrotado en sólo siete movimientos, el rey pidió una segunda oportunidad. Después pidió una tercera, y luego una cuarta.
Tres días después el rey seguía jugando y aprendiendo a jugar con el anciano, que resultó ser un gran sabio… El rey, que ya había olvidado a todos los anteriores, ilusionado y por primera vez divertido en mucho tiempo, le dijo al anciano que él era el ganador. Debía entonces pedir lo que quisiera, puesto que el juego que le había traído era, sencillamente, genial. Simple y complejo al mismo tiempo.
El anciano sabio le dijo al rey algo que lo sorprendió enormemente. “Quiero grano”. “¿Grano?” –dijo el rey. “Si, grano, grano de cereal. Ponga en la primera casilla del tablero un grano y en la siguiente el doble de números de granos, y así sucesivamente”.
El rey echó a reír y estuvo riendo muchas horas, casi un día entero. ¿Cómo un anciano le pedía granos de cereal cuando podía pedir lo que quisiera? Si fueran pepitas de oro lo entendería, pero ¿Granos de cereal?
Comoquiera que el anciano insistió, el rey no tuvo más remedio que llamar a sus consejeros para que, ante él y el anciano, cumplieran los deseos de éste último. Comenzaron poniendo un grano en la primera casilla, dos en la segunda, cuatro en la tercera y así… Hasta que se encontraron con un problema.
Uno de los consejeros se acercó al rey y le susurró al oído que existía un grave problema con el premio del anciano. ¿Qué ocurría? El consejero le explicó que habían tenido que consultar a los matemáticos más renombrados de la corte, a los científicos más ilustres… Todos habían llegado a la misma conclusión, por increíble que pareciera.
No había grano suficiente en el reino, y posiblemente en todos los reinos de los alrededores, para satisfacer el premio del anciano…
jueves, marzo 26, 2009
Ponerle puertas (al campo) a Internet.
Esto de Internet es muy curioso. Hay quien defiende que Internet partió de las universidades, de un empeño muy loable y muy romántico por compartir y expandir conocimientos. Otros, aguafiestas, dicen que Nanai (por cierto, la expresión “nanai de la china” tiene su origen en la ciudad pesquera de Nanhai, China), que Internet nació en el ámbito militar, para espiar a los malos en la época de la guerra fría.
Curiosamente, si miramos al mundo real, creo que no somos más listos ahora que tenemos este gran invento que es Internet, ni veo yo a los soldados por la tele tirándose portátiles conectados a Internet, unos a otros. Pero bueno.
Como siempre, consultamos Wikipedia, una enciclopedia creada desde, por, para y sobre Internet, para informarnos de qué demonios es Internet. Nos enteramos, por ejemplo que nació en 1969, es decir, que este año se cumplen cuarenta años del invento, y que viene a ser, obviando mejores respuestas técnicas, un conjunto de ordenadores repartidos por todo el mundo, conectados entre si. Viene hasta un mapa:
Actualmente se comenta que el futuro de Internet pasa por aumentar velocidades, evitar los malos rollos de Internet, como delitos o virus, abaratar costes y que todo esté siempre, permanentemente “On-line”, es decir, “colgado” de Internet para que sean los usuarios finales (particulares, administraciones y empresas) los que “pasen y vean” en cada momento lo que estimen oportuno, sin necesidad de “descargar” de Internet nada. Sobre todo, por que queremos que nuestros micro-ondas, neveras, móviles, cámaras, batidoras y cepillos de dientes eléctricos accedan a Internet y tampoco queremos tener cientos de miles de millones de copias de cualquier “cosa” que esté “circulando” por Internet, que sería absurdo y un gasto inútil de recursos. ¡Que estamos en el Siglo XXI! Pues eso.
Pero a lo que vamos es a que esto de Internet es curioso por que desde que nació nos estamos preguntando: ¿Qué sería de nosotros sin Internet? ¿Cómo hemos podido sobrevivir sin ella más de mil novecientos sesenta y nueve años? ¿Cómo de grande es? ¿Quién la maneja? ¿Dónde empieza ydonde termina?
Pero quizá respondiendo a esta última pregunta obtengamos otras respuestas que ni siquiera queríamos preguntarnos. Atentos:
Internet empieza en Google. Desde que Internet tiene uso de razón, todos, tarde o temprano, acudimos a Google a “empezar” a navegar, descargar, mirar. Que levante la mano el que no haya tenido alguna vez como página de inicio Google…
¿Dónde termina Internet? Muy sencillo también:
Internet empieza en Google y termina en un anuncio o en una web porno (léase también erótica, sexual, de contenido adulto).
Hagan la prueba: pongan una palabra al azar en Google y empiecen a pinchar links. Apuesto que en menos de siete clicks (por decir algo), alguien quiere vender o comprar algo o bien aparece un seno, una nalga o hasta un pene… Eso si. Entre medias, desde que sales de Google y llegas al anuncio o al porno, hay otras cosas interesantes, literatura, música, conocimientos, etc. pero al final, tarde o temprano, aparece el anuncio, la nalga, el seno y el coseno.
Si lo pensamos con detenimiento, en la vida real ocurre exactamente lo mismo. Y es que llevamos más de mil novecientos sesenta y nueve años queriendo comprar o vender algo, y buscando nalgas, senos y… cosenos. Eso si, entre medias hay otras cosas interesantes.
jueves, marzo 19, 2009
A ciegas (Blindness)
En mi época de estudiante no había leído muchas páginas de “Ensayo sobre la ceguera”, de José Saramago, de 1995, cuando pensé que aquella obra, por cómo estaba escrita y por el tema que trataba, merecía una película. Poco después temí lo peor, y es que si se hiciera y se hiciera mal, se estaría haciendo un flaco favor a una de los mejores relatos de filosofía de todos los tiempos. “Mejor así”, dije entonces… ¡Que equivocado estaba!
Y es que venía yo echando en falta, ya entonces y desde hacía mucho tiempo, una película que reflejara el caos (un caos) en la humanidad como se merece. Atrás quedan muchos buenos intentos, de mano de grandes del cine como M. Night Shyamalan o el mismísimo Spielberg y, sobre todo, atrás quedan muchos, muchísimos malos intentos.
En esta ocasión, la película “A ciegas” del director Fernando Meirelles (Ciudad de Dios, El jardinero fiel) da en el clavo en una difícil empresa. Primero refleja lo que más arriba expreso: El caos y la humanidad. Segundo porque “Ensayo sobre la ceguera” no es un libro amable, no es un libro fácil de entender, no tiene un veredicto claro, una moraleja. Es un libro de filosofía, de un autor aún vivo (y que sea por muchos años sin que deje de escribir) que recibió el Premio Nobel de Literatura en 1998, es decir, cuando la Historia ya había acabado, todos habíamos nacido y el juicio final aún no había llegado. No es una novela de Stephen King, ni de Tom Clancy, con todos mis respetos.
No quiere decir lo anterior que no fuera relativamente fácil llevarla al cine. Como ya apunté, por cómo está escrita, es una obra que pedía a gritos, o a mi me lo parecía, una buena película. Para empezar el autor la escribe en tercera persona, de modo que el lector “ve” lo que ocurre por que el autor también lo “ve” y, sobre todo, por que hay alguien más que “ve”. Además de esto, Saramago tiene una manera muy visual y muy directa de expresarse en el texto. Muy cinematográfica, si se quiere. Lo difícil de la película, entiendo, es haber sabido ser fiel al libro y haber plasmado toda esa “visualidad”, y sobre todo, hacerlo con cadencia, con el ritmo adecuado, con una cierta voz en “off” y con la luz adecuada. Además de ello, la película sigue sin solucionar ninguna de las cuestiones existenciales que plantea la obra escrita, lo que es un gran acierto.
Pero volvamos al asunto del caos y la condición humana. Lo que realmente fascina en esta obra es que no es necesario un holocausto, una gran guerra, una invasión extraterrestre o un meteorito gigantesco para desencadenar un caos que ponga a prueba a la humanidad. Es más sencillo que todo eso: Un mal día, un humano queda cegado de una ceguera que se contagia a todos los demás. Nada más. Esa sola excusa, sin más explicación ni más ciencia, es más que suficiente para desnudarnos a todos y mostrar la bondad o la maldad. Quizá sea como bien viene a decir en una escena Gael García Bernal, que la ceguera no te hace malo ni bueno, sólo te hace ciego.
Puestos a buscar una moraleja, podemos ver como, en mitad de la desesperación sólo hace falta que llueva y un violín de fondo para que la felicidad haga acto de presencia,. Todo porque ¿Que hace una humanidad de ciegos bañándose bajo la lluvia? Bailar un Vals. Al menos a mi me lo parece.
Aún todo esto, al gran público no gustará la película. Quizá por llegar en el momento en que llega (que todos sabemos cual es), quizá porque uno no va al cine a pensar ni a apretar las nalgas o a aguantarse las lágrimas de impotencia, rabia o desesperación. Pero, repito, es una buena película que refleja bastante bien la obra escrita. Es una película que da que pensar y para la que hace falta, de verdad, llevar un buen puñado de tripas por estrenar.
Un viernes trece, de abril, de dos mil nueve, se estrenó “A ciegas (Blindness)”, de Fernando Meirelles. Cuentan que cuando Saramago la vió, lloró. De haberlo sabido, no me hubiera aguantado yo esas lágrimas.
Ficha técnica.
Dirección: Fernando Meirelles.
Países: Canadá, Brasil y Japón.
Año: 2008.
Duración: 121 min.
Género: Drama, thriller.
Interpretación: Julianne Moore (mujer del doctor), Mark Ruffalo (doctor), Alice Braga (mujer con gafas oscuras), Yusuke Iseya (primer ciego), Yoshino Kimura (mujer del primer ciego), Maury Chaykin, Danny Glover (hombre del parche negro), Gael García Bernal (el rey del Ala Tres), Don McKellar (ladrón).
Guión: Don McKellar; basado en la novela "Ensayo sobre la ceguera" de José Saramago.
Producción: Niv Fichman, Andrea Barata Ribeiro y Sonoko Sakai.
Música: Uakti.
Fotografía: César Charlone.
Montaje: Daniel Rezende.
Diseño de producción: Tulé Peake.
Vestuario: Renée April.
Estreno en USA: 3 Octubre 2008.
Estreno en España: 13 Marzo 2009.
domingo, agosto 31, 2008
Objetivo y Córdoba vs Roma
martes, agosto 05, 2008
El lugar de la mancha
Decir que Villanueva de los Infantes es “El lugar de la mancha” no es ni por asomo cuestión baladí. En todas las casas de bien que conozco, he visto o intuído dos libros de obligada guardia. El primero la Biblia o, en su defecto las sagradas escrituras del culto que se profese o se quisiera aparentar. El segundo: “Don Quijote de la Mancha” o “El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, que comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel. Y era la verdad que por él caminaba.
Pues a eso me refería. Cada año, cuando el calor viene apretando por el sur, yo y unos pocos locos más, llenamos nuestras alforjas con nuestras las pasiones y nos perdemos tierra adentro, ancha es Castilla, hasta que Don Ramón decide darnos lumbre, lecho que cobije, hospedería que alimente y acequia que nos refresque. No es tampoco menester olvidar que no todo el mundo acoge a flacos de muy al sur por mera voluntad y mediando sólo palabras de bienvenida, buena conversación y no pocas algarabías. Que Don Ramón hace de la hospitalidad un arte, no todo el monte es orégano y no todos los que venimos del sur somos Picasso.
Pero esto es adelantar mucho aún. A poco que abandonas la festera, de jarana y panderetas, Andalucía, los caminos se vuelven rectos y a uno y otro lado se salpican alternativamente la tierra roja horadada color madera recién cortada que pareciera que sangrara, el verde fuerte de las vides que serían del color del mar si éste fuera verde y el amarillo soleá de los cereales, las más de las veces ya empacados. Para que luego digan los que no entienden que son tierras yermas, los Campos de Castilla. Se salpica todo de vez en cuando de alguna casita blanca con los bajos en añil. A lo lejos, vestidos de riguroso blanco largo, se levantan los gigantes, que no hacen más que alzar sus puños en desafío de los buenos caminantes. ¿Que son molinos de un tal Eolo, Dios pagano? Pierdo las cuentas de las cruces que me hago. Son gigantes desafiantes en el horizonte a los que habrá que dar justa muerte y prender luego en fuego vivo, por mi honor. Cualquier tarde de éstas. Por mi honor.
¿Como contar desde aquí lo vivido sin pedir que sea vivido nuevamente? Nada más entrar en el pueblo dan ganas de ordenarse caballero. “Villanueva de los Infantes, El Lugar de la Mancha”. La sentencia acongoja de pura realidad. Y es que cuentan que por allí las personas aún dominan a las bestias a los gritos de “Bo”, derecha, o “Rea”, izquierda. Que mires donde mires hay Dulcineas, por muy lejos que queden del Toboso. Cuentan los sabios del lugar que preguntado un pastor una vez si conoció a Don Quijote, éste respondió, como pidiendo disculpas por ello, que no Señor, que personalmente no llegó a conocerlo. Cuentan también que no hace mucho que los hombres de bien se vienen descubriendo todavía de sus boinas o gorras de tarea ante la sola presencia del dueño de la casa donde se les diera paso o, también, ante la sola presencia de ese Jesús del Madero, ese que murió en la cruz.
La gran plaza del pueblo evoca la maestría cuadriculada de los antiguos. Céntrica y adornada con pasillos columnados y balcones de madera viva y amplios ventanales, conviven en ella su iglesia reglamentaria, con su campanario del que siempre parece dispuesto a aparecer Marcial, Ruiz Escribano (pa serviros), y su interior iluminable con dos o más monedas de a Euro, donde está enterrado Quevedo (ahí es nada), la oficina de información turística que te dispensa la página web donde enterarte sobre las fiestas de La Pandorga (y por si no tienes internet te dan otra página web), y la administración de lotería. A un tiro de piedra boticas, estancos y ferreterías con pórticos tan grandes como para salir de ellas un ejército de asalto, catapultas incluidas. Y a éstas plazas, por estos lares, no tienen ningún reparo en ponerles “Plaza Mayor”, como Dios manda y así, ni memoria histórica ni porras migadas, todos nos entendemos estupendamente.
Las señoras más señoreadas visten siempre peinados cardados o permanentes a vida o muerte, estilo mullidito, no vaya a ser que, entre tantas noticias del extranjero, nos llegue el juicio final y yo con éstos pelos, mire usted. Los señores más señoreados, aunque te pienses que no son nadie, que son unos cualquieras, que están paseando aceras, pudiera ser que fueran estudiantes de veterinaria, o de historia, o de medicina, cuidado. Que no todos van a ser tractoristaes, cabreroes, o gañanes.
Las fiestas del lugar, los mayos, el pisto o las fiestas patronales, por ejemplo, son todas fiestas muy sentidas como mandan los cánones canónicos y consisten, como en todo el reino, en beber y reírse a más no poder, los unos de los otros o cada uno de si mismo. Como en todo el reino, digo.
La cuestión es que, en probando más de una vez el queso, la hospitalidad y el vino de la zona, le entran a uno ganas de soltar lastre, coger cualquier cabalgadura que se deje y servicios de fiel escudero (que yo me pido a Don Ramón, que ponga él la cordura y el buen hacer y yo el talle de triste figura, perilla en ciernes, y su poquita de locura) y salir a rajar cueros de vino, probar el bálsamo de fierabrás, buscar la ínsula de barataria, batirse con cualquiera que se honre caballero y, en fin, desfacer entuertos como un caballero andante “de los que dicen las gentes – que van a sus aventuras”.
Y dirán ustedes que la mitad de lo escrito es en tono de gracia (nunca en tono de burla), y la otra mitad producto de malas calenturas, y quizá tenga que darles la razón en lo uno y en lo otro, aunque de razones ande yo más escaso que de carnes Rocinante. No es menos cierto, sin embargo, que no obstante los calores, las llanuras, el vino y mi locura, cada vez que abandono el buen hacer del hospedaje de Don Ramón y familia, y mis espaldas dan al lugar de la mancha, a más que me alejo por el camino, más grande se hace el nudo de mi garganta y se apodera de mi la fiebre que unos han dado en llamar “depresión post-infanteña”, que tarda en pasárseme todo el viaje, días después y hasta meses.
Pero lo dicho, vayan ustedes y visiten. Gusten del queso, el paisaje, el lomo de orza, el vino, el aceite, la calma, el pisto manchego y la hospitalidad de sus gentes. Paseen por donde lo hizo Alonso Quijano, Quevedo y los romanos, deje que le canten unos mayos, pregunten por el Caballero del Verde Gabán o por la Virgen de la Antigua o por la ermita de Jesús en pié. Viva por siempre Villanueva de Los Infantes, El Lugar de La Mancha, y Viva Don Ramón.
jueves, junio 12, 2008
Videojuegos y filosofía
Parece aceptado por todos, por mucho que la película “juegos de guerra” quisiera convencernos de lo contrario, que PONG fue el primer videojuego tal y como los conocemos hoy. Saltó de los laboratorios, los osciloscopios y las exposiciones científico-empresariales, directamente a las pantallas de los salones recreativos y de nuestros hogares. En el plano puramente rumorológico se comenta que Pong (e incluso el famoso tres en raya, rival por el trono a primer videojuego de la historia) era un juego para dos jugadores puesto que jugar contra la máquina era poco menos que frustrante por que, a igualdad de condiciones (esto es, estando la máquina abastecida de energía indefinidamente y el humano abastecido igualmente en sus necesidades), la máquina era infalible ya que se limitaba a seguir la trayectoria en horizontal y vertical de la pelota allá donde fuera y a u misma velocidad. Algo similar pasaba en la película antes mencionada con “tres en raya”. Enfrentarse a la máquina era poco menos que desmoralizante para el ser humano. Humillante. He aquí la primera cuestión filosófica. ¿Había inventado el hombre una inteligencia artificial eficiente? ¿Sirve de algo enfrentarnos a las máquinas, amigos de las Revoluciones Industriales y del movimiento obrero? ¿Es el hombre inferior a la máquina? Hechas todas las salvedades posibles en éste párrafo y aceptando también las licencias románticas-erróneas del postulado, pasemos al siguiente párrafo y veamos.
Los aficionados al ajedrez recordarán el vapuleo que sufrieron diversos campeones mundiales frente a Deep Blue o como demonios se llamara el programa que los venció. Por mucho que patalearon algunos, pensando que la máquina había recibido ayuda humana, la respuesta a las preguntas anteriormente fundadas seguían en pié decenas de años después y, ahora si, sin licencias, sin incorrecciones ni romanticismos, salvo error u omisión por mi memoria.
Pero todo esto empieza a ser muy aburrido, sobre todo por que aquí no acaban las referencias filosóficas en el mundo de los videojuegos. No sin hablar de Tetris. El juego al que todo el mundo ha jugado y que todo el mundo conoce, el juego que más versiones ha conocido y que más se ha vendido nunca, plantea otras muchas cuestiones filosóficas. Cuando yo jugaba como un descosido en la pantalla monocroma de mi Game Boy, había un modo de juego en que las fichas iban bajando sin límite, cada vez a mayor velocidad. No había otra gracia más que ver cuántas piezas eras capaz de hacer desaparecer. He ahí otra cuestión filosófica que va a un terreno mucho más personal y directo: ¿Tiene límites el esfuerzo y la capacidad humana? Pierre de Cubertain y su flamante movimiento olímpico llevaban años preguntándoselo en torno a si los record del mundo en atletismo llegarían a un tope y aún hoy es una pregunta científica y a la vez filosófica o moral que nos estamos haciendo. Quizá llegue el día, por mero aburrimiento, en que recurrir al doping no sea motivo de asco. Pero es más. ¿Es Tetris en su concepto un videojuego infinito? ¿Encierra Tetris en su simplicidad un resumen de toda la filosofía de lo que debe ser un videojuego? Pensémoslo: TODOS los videojuegos van sobre ordenar algo para poder seguir avanzando y poder seguir ordenando algo… Ya no se trata de medirse a una máquina infalible, ni a un ser humano. Ahora eres tu contra ti mismo. El individuo y sus limitaciones como centro de todo. Filosofía en estado puro.
Para divertirnos un poco más y dejando en el tintero muchas otras cuestiones morales, didácticas y filosóficas alrededor de los videojuegos, hagamos una especie de brain-storming, nada serio, relacionando preguntas hipotéticamente filosóficas con respuestas claras (o muy dudosas) y contundentes presentes en el mundo del videojuego:
¿Existe otra vida además de ésta? La respuesta: Second Life.
¿Existen otros mundos además de éste? Another World.
¿Y la reencarnación en un ser fantástico, mitológico o todopoderoso? World of Warcraft, Black And White…
¿Es moral atacar a países vecinos por encima de lo que piensen nuestras cámaras representativas o nuestro pueblo? La respuesta en: Civilization.
¿Se puede cambiar la historia? Otra vez Civilization.
¿Puedo vivir una vida paralela virtualmente con un alter ego semi-libre? The Sims.
Ser Vampiro ¿Es una maldición o una bendición?: Vampire: The Masquerade – Redemption.
¿Puede un fontanero salvar a una princesa? Super Mario, si.
¿Qué valor tiene la vida humana? La respuesta en Carmageddon.
¿Puede alguien sentirse solo entre una multitud? Metal Gear Solid.
¿Censura? Manhunt (vetado en Reino unido) Carmageddon (Alemania y Reino Unido)
¿Deben los menores jugar a videojuegos? Victor de Leon III (LiL Poison) gana 25 dólares por hora dando clases de Halo 2… con sólo 10 años. Ya competía profesionalmente a los 4.
¿Somos seres encaminados irremediablemente a una deriva sin fin o una muerte por caída de altura si algo no lo remedia? Lemmings.
¿Cabe todo el planeta en un videojuego? Google Earth 4.2 contiene un simulador de vuelo oculto con el que podemos recorrer el mundo… (Ctrl + Alt + A)
¿Dios existe? Populous, Black & White, Creatures.
¿Soy yo Dios? Cuando me pasé el Carrier Air Wing entero, con cinco duros. En ese momento, en ese salón recreativo… Fui Dios. Todos me reconocieron. Desde entonces, todo ha ido yendo un poco peor.
Arte urbano en Granada
Fotografías realizadas por FJAngel.