viernes, agosto 21, 2009

"Indie", también en videojuegos.

En estos tiempos que corren, con la gran industria del videojuego también sufriendo los envites de la crisis y las navidades a la vuelta de la esquina, no está de más echar un vistazo a un término que se ha venido acunando recientemente en este mundo. El concepto Indie llegó a la música hace ya muchos años, pero ha sido Internet y las nuevas consolas las que han vuelto a poner de moda la programación de videojuegos independientes, esto es, que no cuentan con el apoyo de una gran distribuidora y se basan en la fuga de cerebros de algunas compañías, la colaboración altruista, el arte por el arte, etc.


Pues bien, o a mi me lo parece, o los videojuegos independientes están ganando en calidad incluso a las grandes superproducciones. ¿El motivo? Posiblemente el videojuego independiente, programado por un escueto grupo de personas o incluso una sola, parta de la antigua idea del videojuego de sumergirte en una historia de verdad y/o entretenerte sin más lucimientos ni requerimientos (las 3D parecen estar prohibidas, pero en las bandas sonoras no escatiman). Básicamente éstos videojuegos nos recuerdan a aquellos con los que nuestros ordenadores de casette y pantallas de fósforo verde, nuestras consolas de cartucho y nuestras máquinas recreativas nos deleitaban cuando si siquiera nos preocupábamos por afeitarnos (el bigote ellos, las piernas ellas).


Dicho esto haremos mención a algunos videojuegos indie, relativamente recientes y que son altamente recomendables para nostálgicos, ilusionados, descreidos y casual gamers en definitiva, para todos.


Braid.- Braid es una especie de juego de plataformas en el que el protagonista va en busca de una princesa, puede saltar sobre la cabeza de los enemigos para eliminarlos y al final de cada fase hay un castillo con una bandera que baja Si. Suena al Super Mario de toda la vida. De hecho tiene muchos detalles que homenajean esta saga, incluso hay una pantalla similar a aquel juego en que Mario sorteaba los barriles que le lanzaba Donkey Kong. Hasta aquí todo normal, pero nuestro personaje tiene la habilidad de controlar el tiempo (según la fase podremos rebobinar, controlarlo directamente con nuestros pasos, etc), y no os podéis ni imaginar cuánto juego da este novedoso sistema. A esto hay que unirle que la ambientación gráfica parece sacada de un museo impresionista, que la música está muy bien escogida y que tanto el decorado como la música reaccionan al manejo del tiempo que hagamos. Como elementos negativos, parece que el juego es relativamente corto y de una dificultad, a veces desesperante que obligará a pensar con detenimiento todo nuestros movimientos y el uso del tiempo en el juego. Merece la pena ser jugado pues el resultado es muy elegante e innovador. Vean el video y entenderán.







Aquaria Aquí estamos ante una pequeña maravilla. Se trata de una aventura submarina con toques rol, arcade y puzzle, con gran libertad de movimiento, un buen guión y muchas horas de juego. Lo mejor que tiene es la ambientación, muy colorista a la vez que sencilla, pero que logra bastante bien meterte en la historia, y un sistema de cánticos que siempre parece ir acorde con la banda sonora del juego, lo que lo convierte, en algunos momentos, en una experiencia musical y gráfica muy absorbente, hipnótica y rara en el mundo de los videojuegos. Ver como la protagonista canta y los colores cambian, los peces se arremolinan y empiezan a pasar cosas, es todo un espectáculo.







World Of Goo. Mi preferido. Tan sencillo como hacer castillitos y estructuras con bolas pegajosas Jugabilidad a prueba de bombas gracias al correcto tratamiento de la dificultad, banda sonora absolutamente épica, guión (si, guión) bastante tierno y babosote, y un tratamiento de la dinámica y física de movimientos y pesos que llega a asustar hacen de este videojuego una indispensable obra de arte para cualquiera que quiera echar un buen rato ante un ordenador y ¿Por qué no? Asistir a lo que la cultura de nuestros días nos dicta, poquito a poco. Jueguen, jueguen a World of Goo y salven a las bolitas de un incierto y aburrido mundo ¿o no?









Aparte de esto, no estaría de más ver títulos como Cortex Command, Echochrome, Fez, Blueberry Garden, Crayon Physics y por supuesto esperar a que aparezca LIMBO




¡Ay, cuánta ternura!






miércoles, agosto 12, 2009

Lecturas para el verano.

No hace mucho lo comentaba con un buen amigo, que en éstos meses estivales y de asueto, borrados todos los videojuegos de mi disco duro a excepción de World Of Goo, mi vida se centraba en ver películas, la natación moderada y leer libros. Mi amigo David me contestó que esa y no otra era la definición de Felicidad…


Y es que, derrotado por segunda vez en la intentona con el Ulises de James Joyce (en la página 94 hinqué mis huesudas rodillas), en lo que llevamos de verano me he merendado “El psicoanalista” de John Katzenbach, “Nocturna” de Guillermo del Toro y Chuck Hogan, “La casa de los espíritus” de Isabel Allende, “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, “El guardián entre el centeno” de J. D. Salinger, “Siddharta” de Hermann Hesse y “1984” de George Orwell. Creo que no está nada mal.


Siguiendo con la pedantería, tengo cierta tendencia a leer clásicos. Los clásicos en literatura se distinguen por que todos o casi todos están en ese filtro extraño de las editoriales que llamamos edición de bolsillo, y pueden costar desde 3 a 10 euros máximo o pueden adquirirse sin mayor problema en cualquier biblioteca (si, siguen existiendo, al parecer), suelen hacerles mención los llamados libros de texto y si sus autores además han recibido un Nobel y/o o están ya fallecidos, entonces ya no cabe duda. Además consulto el libro “1001 libros que hay que leer antes de morir” (por Peter Boxall y José-Carlos Mainer, ed. Grijalbo).


Dicho este sinsentido he de comentar que “Siddharta” es muy buen libro para el verano, pues habla de paisajes, filosofía oriental, meditación, tranquilidad y la unidad del todo con el individuo. Esas cosas entran mejor cuando uno está de vacaciones. “El guardián entre el centeno” está escrito de modo muy original, como si fuera un chaval adolescente, y cuenta más de lo que escribe, por lo que hay que estar atento al conjunto de la obra y ver los contextos, etc. “Nocturna” sólo es pasable, pero como me gustan las historias de vampiros, pienso hacerme con el resto de la trilogía. Mejor para el invierno. “El psicoanalista” es una novela de intriga relativamente bien escrita aunque al estilo actual, donde todo va muy rápido y no hay que pensar mucho. Dan ganas de hacerse un carnet falso. Aún así no la desaconsejo, pasa el corte. “La casa de los espíritus” es comparable, sinceramente, a “Cien años de soledad”. Casi parece un homenaje al libro que creó el género del realismo mágico que, en la obra de Allende es más realismo que mágico, pero deja muy buen sabor de boca.



Quiero hacer mención especial a “1984” y a “Un mundo feliz”. Son libros de una temática similar, una especie de futuro incierto con un control extremo del individuo y de la sociedad, por algún tipo de Mega-Estado cuasi perfecto y todopoderoso. Aún así, ambas obras son muy distintas. Más amable y “humano” el mundo del texto de A. Huxley. Más inquietante e infalible el Gran Hermano de Orwell. Estos dos libros son imprescindibles. Absolutamente imprescindibles. Yo no desaprovecharía la ocasión de leerlos, y además, de seguido uno tras otro, por comprarar y ver como dos grandes autores ven la sociedad del futuro.


Para que pensemos un poco, ambos autores parten de la idea de que los seis mil setecientos millones de habitantes de este mundo, llega un momento en que se ponen de acuerdo en algo relativamente complejo o aceptan un determinado orden social y global (¿a que me suena esto, a globalización? No puede ser), lo que posiblemente sea el fallo más garrafal de ambas historias. Ahí lo dejo.

martes, agosto 04, 2009

Spotify. Si señor.


Ya veníamos apuntándolo por aquí no hace mucho.


Internet va cada día dando pequeños pasos… Napster, Audiogalaxy o KaZaA marcaron un antes y un después en la idea de “compartir”, “intercambiar”… piratear. Más recientemente, y sobre todo en el mundillo musical, la máxima de que hay que estar a la última y oír TODA la música se apoyaba en webs como Goear o Lastfm y el concepto ya cambiaba un ápice. Ya no se “comparte” lo que se “tiene” en el disco duro y por tanto es "tuyo" en este nuevo y extraño concepto de propiedad, ahora se “regala” o se sube a una web lo que te parezca para que todo el mundo pueda oirlo.



Pues bien. Estas fórmulas también tienen los días contados, o casi. Spotify permite escuchar TODA la MÚSICA que quieras y COMPLETAMENTE GRATIS. Ahora bien, cuando decimos toda la música, queremos decir una importante cantidad de música, tan importante como para no tener tiempo material en una vida para oírla. Y también, cuando en Internet decimos completamente gratis, queremos decir que de vez en cuando sale un anuncio.


Pero si, creo que todos tenemos que rendirnos a la fórmula Spotify, sobre todo por que es LEGAL y cuando decimos legal queremos decir LEGAL. Spotify ha llegado a acuerdos con las grandes discográficas para proporcionarnos toda la música de forma gratuita. Era el paso que se debía dar. Ya podemos volver a decir que coger lo de otro es robar y que, sin embargo Internet no va a acabar con la industria de la música, como no lo hizo ni la radio, ni los radiocasetes de doble pletina, ni el walkman, ni el MP3, ni Georgie Dann, por mucho que lo intente. Ahora que lo pienso, tampoco los videoclubs acabaron con la industria del cine, tampoco las bibliotecas públicas acabaron con la industria literaria y tampoco el video mató a las estrellas de la radio…







[caption id="" align="aligncenter" width="499" caption="nicspic2608"]nicspic2608[/caption]



Más sobre Spotify: Te descargas un pequeño programa que accede a la red Spotify y no tienes que llenar tu disco duro con “tu” música -aunque no lo creáis no todos tenemos que tener una copia del último disco de U2 en nuestro disco duro-. Puedes crear tus listas de reproducción y escucharlas cuando quieras. Hay algunos autores que no permiten que sus canciones se oigan a través de Spotify (propongo que los boicoteemos de algún modo) aunque navegando y buscando entre ciertos discos recopilatorios, colaboraciones o bandas sonoras, se puede oír casi todo. Ya hay innumerables webs que recopilan las mejores listas de reproducción de todo el mundo y sugieren temas, ambientes, etc. Tiene una sección de radio, a la que se puede acceder por género, artista, etc.. No tarda casi nada en buscar, encontrar y reproducir lo que quieres. Cada canción tiene una barra de popularidad, muy útil. Te sugiere artistas similares a lo que escuchas –esta función es impagable- y encima gracias a los anuncios que nos cuelan, he descubierto, por ejemplo, a los Gossip.


También tiene algunas pegas, como es normal: Hay rumores que dicen que tienes que tener una invitación y que las invitaciones sólo las consiguen los que tienen cuentas Premium, es decir, los que han accedido a la versión de pago. Sin embargo hay quien ha conseguido que Spotify le mande invitaciones simplemente rellenando el formulario, y en este enlace parece que puedes registrarte y obtener una cuenta gratis. La verdad es que la web oficial podría aclarar algo más esto. El motor de búsqueda también es mejorable pero todo se andará. Está basado en la industria discográfica, por lo que si lo que buscas no está en un disco, difícilmente lo encontrarás, como pasa con Supercharango, por ejemplo. Por ahora sólo funciona en ciertos países. Le falta algún que otro competidor que esperemos llegue pronto.


Resumiendo, larga vida a Spotify, enhorabuena por la idea, que cunda el ejemplo y, ahora si, estamos asistiendo en tiempo real a un hito más en la historia de Internet.


Mantengamos los ojos, y sobre todo, los oídos abiertos.

viernes, junio 26, 2009

Michael Jackson ha muerto.

Ha muerto Michael Jackson.


 Sobre el personaje no hay paz. Hay quien piensa que la fama y una personalidad como mínimo extraña eclipsaron al artista. Los otros dirán que era un artista inigualable desde muy temprano y que todo lo demás sobra. Con éstas cosas uno no sabe que pensar, si el trabajo que uno desempeña es lo que lo define, o es lo que uno hace fuera del trabajo o ambas cosas hay que llevarlas de un modo intachable. Quizá esta última opción parezca más loable. Cada cual recuente sus pecados, tire sus piedras.


Michael Jackson es como el Maradona de la música. Es de ese tipo de personajes (como Tina Turner), que parecen haber vendido su alma a cambio de un don y que pagan por ello un precio, siempre.


 



 


Pero a lo que vamos. Lo malo ya lo sabemos, mejor lo bueno. Desde muy chico, como dije, sorprendía su desparpajo ante el micro, sus movimientos y su voz. Hizo algunas películas (extrañas, musicales…), dio  para uno o dos videojuegos, sus videos musicales salían en el telediario, inventó una forma de bailar, hizo también sus labores benéficas, se atrevía a hacer gorgoritos en falsete en sus canciones cada dos por tres y a tocarse la entrepierna y no parecía ridículo, cantó y bailó para Motown o más bien la Motown bailó para Jackson, inventó el paso Moonwalker, la antigravedad en Smooth Criminal, metió el morphing en su video Black or White, escribió un par de libros, creó la moda de los calcetines blancos, vivió en NeverLand y desde el helicóptero se veía una noria, se casó con la hija de Elvis, sacó 13 discos y 6 más recopilatorios, uno de sus discos es el más vendido de la historia, lo llamaban el Rey del Pop, tenía los derechos de las canciones más representativas de The Beatles, fue una de las voces en “We Are The World”, apareció en una pantalla en la película Men In Black (era él), tenía un videoclip que duraba cuarenta minutos y tuvo a la industria musical a sus pies mucho tiempo… Algo más de mi cosecha: Posiblemente no se pueda entender en plenitud lo que sea la Historia de la Música de éste pedrusco a la deriva que llamamos Tierra, sin Michael Jackson.


 Posiblemente todo lo demás, sobre.


Ha muerto Michael Jackson.


[audio=http://www.goear.com/files/sst/bec8a437e5ac96ff73bf2fe5f3411bdd.mp3]

martes, junio 09, 2009

Tarzán (2)

Dándole vueltas a eso de Tarzán de los monos, el grito y demás, se me ocurre que el Señor Tarzán escondía varios tesoros de sabiduría.


Resultaba espectacular como podía acelerar la acción cuando se peleaba con un cocodrilo de cartónpiedra, o cuando nadaba contra la corriente de una catarata, etc.


Pero lo mejor, sin duda eran dos de sus frases, a saber:


* "¡Angawa, angawa!" que servía para todo, en una especie de idioma extraño que hablaban los nativos (y los elefantes) y que, como digo, lo mismo servía para pedirles que se apartaran, como para que lo siguieran a la batalla como para saludar al jefe de la tribu.


* "Yo Tarzán, Tu Jane", que es la piedra filosofal de las frases para ligar. Durante miles de años, muchos han estudiado cómo empezar una conversación para buscar pareja y el Sr. Tarzán, con un taparrabos, soltó "Yo Tarzán, tu Jane" y conquistó a la guapa protagonista de sus películas para siempre. No sé si ayudaría el hecho de que el Sr. Tarzán iba en taparrabos.



La próxima vez que vaya a un bar de copas, discoteca o similar, voy a hacer la prueba. Me voy a acercar a la go-go de turno y le voy a decir: "¡Angawa!, Yo Tarzán, Tu Jane... He aquí mi taparrabo"


A ver que pasa. Viendo como está el percal, lo mismo funciona.

lunes, mayo 18, 2009

Tarzán de los monos.

Cuenta la leyenda que Johnny Weissmüller acabó sus días en un manicomio, obsesionado con el personaje de Tarzán que interpretó en numerosas ocasiones y que gritaba asiduamente el famoso y característico grito a la mayor oportunidad que tenía…


[audio=http://www.goear.com/files/sst4/256bc29b3d108ea1a8271ce3aff5d236.mp3]


La cuestión es: Si el grito cinematográfico de Tarzán era una mezcla de rugidos (realizada en los estudios de La Metro) de varios animales, entre ellos un elefante, una hiena y un camello, además se le añadió el sonido de un violín, un cantor tirolés y un barítono… ¿Qué demonios era lo que gritaba Johnny Weissmüller en sus últimos días de existencia?


He ahí la pregunta. Quizá sea sólo una leyenda.

martes, mayo 12, 2009

Antonio Vega

Pasó. Tenía que pasar, supongo. Y eso que lo luchó tanto que se le hicieron varios homenajes en vida, pensando que serían el último. Y el último disco, y la última canción, pero no. Pasó y Antonio Vega, finalmente, murió.


Sólo añadir lo siguiente:



"Donde nos llevó la imaginación,
donde con los ojos cerrados
se divisan infinitos campos.
donde se creó la primera luz
junto a la semilla de cielo azul
volveré a ese lugar donde nací."

Antonio Vega ha muerto hoy, 12 de mayo de 2009.


[audio=http://www.goear.com/files/sst3/4095059ab8aa37ff0f264c0230697906.mp3]

martes, abril 28, 2009

Revolutionary Road.

Lo curioso del asunto es que la historia sea vigente aún hoy día y que ahora las lecciones de Filosofía Existencial vengan del otro lado del charco. Mandan los americanos.

Hace mucho tiempo, yo todavía era un crío, colgaron una redacción mía sobre la primavera en el tablón de exposiciones de mi colegio. Tengo estudios superiores, licenciatura. Al menos ocho horas al día las paso delante de un teclado, básicamente tecleando. Escribiendo.



Y escribo esto porque después de ver Revolutionary Road es complicado ponerse a escribir sobre ello. Muy complicado. Dos palabras si que me vienen a la cabeza, al menos. FILOSOFÍA (si, con mayúsculas) y Existencial.



Revolutionary Road es una cinta que medita sobre la vida actual (aunque esté ambientada hace unas cinco décadas), sus principios, sus valores, su significado. Dos personas pretendida y forzosamente “especiales” se hacen lentas preguntas sobre lo “irremediablemente vacio” y al final todo acaba en tragedia.





Con la excusa de no saber a que se ha venido aquí, los personajes principales planean una huída (a París, o a donde sea, es lo de menos), no con el propósito de desaparecer, sino al contrario, de aparecer. Entretanto vamos viendo como hay otras muchas cuestiones, bajo esta idea inicial. Uno llega a preguntarse también ¿Por qué no? O ¿Qué pasaría si todos dejáramos nuestras vidas tal y como la conocemos para escapar a París? Posiblemente no tendría tanta gracia.



Pero no seguiré por ahí para no destripar mucho el argumento. La cuestión es que la película acaba aprisionándonos el estómago del alma y lo refleja todo de un modo pausado y hermoso, como no podría ser de otro modo viniendo del director de American Beauty, Sam Mendes. Juro que en algún pasaje me ha parecido que Leonardo Di Caprio era yo mismo, ya ven.



Eso si, Leo y Kate están sobradamente bien. De acuerdo en que no son los grandes actores que había antaño, pero dan de sobra la talla, dando intensidad a los momentos en que era necesaria. Hacen buena pareja, ya lo sabemos todos, y es lo que hay en la industria. Nada que objetarles, al contrario.



Mención especial a Michael Shannon. Su papel de trastornado, a la vez que voz de la conciencia, merece de por si invertir en el film. Así que, entre esto y que es posiblemente de las películas más profundas que haya visto nunca, ustedes dirán.



Lo curioso del asunto es que la historia sea vigente aún hoy día y que ahora las lecciones de Filosofía Existencial vengan del otro lado del charco. Mandan los americanos.

domingo, abril 19, 2009

Ha nacido un Ángel

El Sabio dijo: "Hay únicamente dos clases de personas. Los que están aquí para crear o amar y los que están aquí para destruir u odiar. De aquellos, los más grandes, son los capaces de crear una vida..." A lo que yo añado: Son más grandes aún los que son capaces de crear un Ángel, por que andamos escasos de ellos.

Dedicado a los que acaban de traer al mundo un Ángel en mitad de la primavera.